miércoles, 11 de febrero de 2009

HOY: LA INDUMENTARIA Y SUS IMPLICANCIAS


Hola amigos, hoy quisiera compartir algunas observaciones que he hecho sobre el modo de vestir de las personas y cómo éste es un espejo de su personalidad: "Dime cómo te vistes y te diré quién eres". Es claro que no caeré en obviedades como "si se viste de negro, es porque tiene una personalidad oscura". Acepto opiniones, críticas... puteadas no. Al principio había pensado en hacer una clasificación seria, pero luego cambié de opinión y decidí divertirme un rato.


* De blanco o ropa muy suelta: una persona que constantemente se viste de blanco y con ropa muy a lo "túnica" suele tener un pedo atómico en que se cree muy superior espiritualmente a los demás, y quiere demostrarlo. Y digo que tiene un pedo atómico, porque creo que quien quiere demostrarse superior, es porque al fin y al cabo no evolucionó un pito. Ejemplo: Alan Faena, Sai Baba.


* De colores brillantes: pueden haber dos razones... o les encanta llamar la atención (esto suele venir con un terrible complejo de inferioridad subyacente), o simplemente son personas divertidas, charletas, pizpiretas (éstas suelen ser mujeres, y como los que se visten de blanco, también tienen un pedo atómico). Ejemplo: Yo (de ambas clasificaciones).

* Ropa muy apretada: mujeres normalmente horrendas y con sobrepeso. No encuentran otra forma de mostrarse atractivas que resaltando sus formas con jeans de mal corte que producen rollos y remeras asfixiantes, lo cual termina resultando en más sobrepeso por retención de líquidos (las cosas no fluyen).

* De negro: personas con serios problemitas psicológicos, que se sienten amenazadas por el entorno y mediante el negro intentan mostrar que o bien son "re malos y jodidos", o bien que intentan aislarse del mundo convirtiéndose en un punto negro en el universo.

Acepto otras categorías.

martes, 10 de febrero de 2009

HOY: CRONICA DE UN CASTING

Después de tanto tiempo sin escribir, porque no tenía nada que decir, hoy, día lluvioso y con poco trabajo, estoy aburrida y decidí contar mi pequeña experiencia en un casting para diversas búsquedas, entre ellas modelo de gráfica de ropa, conductora de TV y actriz de miniserie para adolescentes.

Este casting que realicé el viernes 6 de febrero me dio la oportunidad de conocer nuevos ambientes y aprender cosas nuevas sobre las personas. Les contaré mi experiencia y todas las cosas nuevas que tuve la suerte de aprender.

Primero, las conclusiones, para no aburrir. Estas conclusiones las saqué observando mis propias actitudes y las de las demás chicas, en esta situación. Luego, si quieren seguir leyendo, está la crónica completa:

* Las mujeres serán víboras malvadas y en constante competencia, pero cuando se sienten asustadas o amenazadas, se alían entre sí (obviamente, hay excepciones, como en todo) y se apoyan fielmente, hasta que el "peligro" pasa. Luego se matan, no importa. Pero mientras dure el mal momento, se apoyan. Por eso los grupos de amigas funcionan.

* El que tengamos amigos o no, o le caigamos bien a la gente o no, depende de nosotros mismos, y de nadie más.

* Uno está en la posición en que se pone. Si querés estar solo, vas a estar solo.

* Hasta las mujeres que aparentan mayor seguridad, son inseguras. Va a tardar más en notárseles, pero se les va a notar.

* Algo obvio: la belleza no quiere decir nada. Por muy bonita que seas, si no tenés actitud, para el mundo te convertirás en una cáscara vacía. Y esto es particularmente cierto ante las cámaras. Es algo obvio, pero tuve la oportunidad de verlo en vivo y en directo.

* Las mujeres más llamativas y producidas (no necesariamente más bonitas) son las que menos espontaneidad tienen (obviamente hay excepciones) y las más agretas. Esto probablemente se deba a varias cosas, como por ejemplo que simplemente no querés que se te corra el maquillaje o se te desarregle el peinado, o que estás incómoda con tanta producción que pende (siempre) de un hilo, o a simple timidez e inseguridad, y a la terrible presión de que si sos bonita, TE VES OBLIGADA A SER PERFECTA: no podés tener fallas de ningún tipo, no podés ser torpe, ni caminar mal, ni hablar mal, porque no va con tu imagen. Díganme las chicas si no les pasa que cuando están vestidas muy arregladas se sienten como que "tienen que actuar femenina y delicadamente" porque sino, no pega con la onda.

* El mal o buen ambiente se hace, no nace. Se hace con las buenas intenciones y el esfuerzo de sus integrantes, no aparece por gracia divina.

* Una conclusión sobre mí misma: me impresioné de la facilidad que tengo para traicionar los basamentos de mi personalidad. En menos de una hora de contacto con este ambiente, era una más. Volví a mi casa con la típica actitud insoportable de modelo barata/minita histérica que siempre odié, y me costó bastante sacármela de encima. Estoy sorprendida de mí misma, y no para bien. Lo único bueno es que al menos soy adaptable.

AHORA, LA CRÓNICA

Yo había declarado firmemente que nunca me metería en esa industria de la "tele", porque era para "gente superficial". Sin embargo, buscándole trabajo a mi hermana entré en contacto con la búsqueda, y el dinero fácil me tentó y mandé mi CV. Les gustó, y me respondieron que me presentara a la entrevista, cita en un bar con un pequeño "teatro" (un sucucho con escenario) arriba. Una vez más, me contradije a mí misma.

Fui, vestida como ellos pedían (bien de atorrantita pedían, obvio) y no sin cierto recelo (porque todos sabemos que muchas veces estas cosas son peligrosos engaños). Llegué excesivamente temprano, como siempre. Luego de media hora (sí, media hora), empezaron a llegar las concursantes... A cual más bonita, alta, estilizada y fashion. Los tipos del bar, baboseadísimos.

Como toda mujer, al ver semejante competencia me sentí una cucaracha, me acobardé y me quise ir. Sin embargo, una vez más mi curiosidad, gusto por los desafíos y deseo de aventuras me empujó a quedarme (y ayudó mucho el hecho de que justo empezaron a llegar chicas más normalitas).

Fiel a mi estilo en lugares nuevos, me quedé aislada de las otras chicas, que se sentaban en grupitos en las mesas del bar, por puro terror al rechazo, hasta que me di cuenta que se les acercaba a cada grupo un tipo que les hablaba. Tuve miedo de ser la única tonta en no enterarme de algo importante sobre el casting, y decidí acercarme a las chicas. Antes fui al baño, intercambié comentarios amables con las que allí estaban, maquillándose y preparándose (qué suerte, eran más bien normalitas, como yo, y morochas, asique no me daban tanto miedo), y luego, también fiel a mi estilo (nunca dije que yo tuviera una personalidad coherente) me senté con ellas en la mesa y una hora después éramos entrañables amigas (no exagero. Si me hubieran visto, entenderían por qué digo que no exagero).

Una de las cosas que comentaré que descubrí es que, contrariamente a lo que me esperaba, las mujeres serán víboras, pero también, en los momentos más duros, tienden a juntarse, aliarse y apoyarse aún cuando en teoría, son enemigas.

Sucede algo muy simple: TODAS nos sentíamos solas ahí, nerviosas y bastante inquietas porque no sabíamos qué iba a pasar. Y nuestro instinto humano de buscar protección, nos llevó a agruparnos, charlar, reír y apoyarnos con toda la fuerza, aún cuando sabíamos que necesitabamos que a nuestras "nuevas amigas" les fuera lo peor posible. Aunque, obviamente, había algunas excepciones, algunas chicas que realmente se comportaron como víboras.

Sin embargo, no me quiero adelantar.

Nos hicieron entrar al casting en orden de llegada. Obviamente, yo estuve entre las primeras en entrar. Te hacían decir tu nombre y alguna que otra bobada más frente a una cámara que grababa, te hacían dar una vuelta por el escenario y bajarte de allí. Luego, la siguiente prueba era aprenderte un pequeño texto, y decirlo con tus palabras y tu onda a una cámara que te estaría filmando. Luego, la productora vería los videos en la semana y seleccionaría a las chicas.

Me sorprendí, realmente, de lo bien que se nos trató. Considero que vale la pena aclararlo: no nos trataron como ganado ni mucho menos, (y eso que yo sería la primera en criticar, y eso que me esperaba que nos traten como ganado), y los dos tipos que manejaban todo armaron la situación de tal manera que crearon un ambiente en que nadie se sintió sola, ni maltratada, ni asustada. Pidieron expresamente: "Apláudanse, apóyense. Queremos que cada vez que alguna baje del escenario, la aplaudan, con ganas".

Noté que pasaba algo interesante: algunas chicas se juntaban en "grupos" y otras permanecían totalmente aisladas y se ocupaban en mirar mal a las demás. Yo saqué una conclusión simple: no todos reaccionan igual al estrés y a la presión del público, y no todas las personas dan a la interacción social el mismo valor.

En particular, el grupito donde estaba yo fue llamado por los coordinadores "el grupo de las 4 locas" porque no parábamos de reírnos, charlar y tomarnos lección entre todas a ver si nos sabíamos nuestros "parlamentos". Curiosamente, lejos de molestar a los coordinadores, esta actitud les encantó, y nos pusieron como ejemplo (delante de TODAS) varias veces, diciendo que "era ésa la actitud que buscaban, gente que supiera trabajar en grupo" y que ellos "se acordaban de quienes habían puesto buena onda y quienes no". Obviamente, ahí sí nos odiaron.

Y para colmo los tipos agregaron que "no siempre quedan las más lindas". Eso nos shockeó un poco a todas (las mujeres tenemos la mala costumbre de pensar que belleza es igual a carisma, ángel, inteligencia, buena onda, éxito. No importa que digamos lo contrario...en el fondo, pensamos eso).

Otra cosa interesante (y eso sí me sorprendió, y ojo que observé con objetividad, no con la típica envidia femenina), fue observar a las que yo había considerado como unas diosas fashion y por las cuales casi abandono el casting antes de empezar (que tenían todas unos cuerpos fabulosos, unas lolas así grandes, una cola perfecta, piernas largas, panza chata, cara de modelo de Pancho Dotto) temblar ante la cámara, quedarse mudas, olvidarse sus parlamentos, o sencillamente ser aburridas o sobreactuar demasiado.

Y no parecían tontas, todo lo contrario. Sencillamente, creo que el exceso de producción en su imagen las limitó. No se sentían libres para moverse ni para ser espontáneas. Y lo más loco, es que eran las más solitarias, tranquilas y tímidas (excepto una que era directamente mala onda).

Mi "grupo", estaba conformado por chicas no tan impresionantes (yo entre ellas), bajitas, morochas todas, con cuerpos normales. Y éramos las más espontáneas, las más alocadas, atrevidas, quilomberas, lo cual nos ganó felicitaciones de los coordinadores. Y lo mismo sucedió arriba del escenario frente a la cámara. Y cada vez que alguna pasaba al escenario, la aplaudíamos a rabiar.

Pasaron muchas cosas curiosas, no voy a contar todo. Pero básicamente, todo lo que aprendí o confirmé (porque algunas conclusiones son cosas obvias) hizo que esta experiencia tan nueva para mí valiera la pena, no importa si me llaman o no.