miércoles, 18 de marzo de 2009

REFLEXIONANDO

Me estaba acordando de otro detalle de mi viaje a Punta del Diablo que me pareció oportuno escribir: cómo las personas juzgamos rápidamente a otros por pequeñeces, cuando la verdad normalmente es MUCHO PEOR.

Estando en la cabaña, un día llegaron unos vecinos. Las cabañas estaban separadas por poco espacio, en este caso, por 1 m. Nuestros vecinos eran dos hombres de más o menos 60 años.
"¿Qué hacen dos viejos solos en este lugar?" , pensamos suspicazmente.

Paso a comentar que Pta. del Diablo es LA JODA. Ahí van jóvenes, extranjeros, parejas y amigos con deseos orgiásticos...y particularmente nuestras cabañas eran para dos personas y diseñadas específicamente para parejas, porque sólo tenían una cama matrimonial, y en el baño, exactamente en la ducha, tenia una ventana rectangular de 80 cm x 35 cm (mas o menos), que permitía (a voluntad, porque podías cerrar una cortinita de caña que tenia) ver a quien se estuviera bañando, como dios lo/la trajo al mundo.

Sabiendo ambos detalles, qué pudimos haber pensado nosotros, gente abierta, desprejuiciada y tolerante? (es sarcasmo). Yo les digo. Caímos en el inevitable "SON DOS VIEJOS TROLOS".
A mi favor diré que no es muy común que dos hombres de esa edad salgan sin sus mujeres, solos, a la playa y convivan juntos en una cabaña con cama matrimonial...

Pero la vida nos tenía reservada una enorme sorpresa. El último día, antes de irnos (ellos ya se habían ido), charlando con el administrador nos enteramos que no sólo no eran homosexuales, sino que eran dos curas depravados que se habían intentado levantar a dos de nuestras vecinas de cabaña. Ellas, obviamente, no se dejaron "seducir" de buen grado, pues tenían menos de 30 años, y los "párrocos" más de 60.

Esto es para que todos aprendamos a no juzgar a la gente...porque normalmente, estamos equivocados: nosotros fuimos tan inocentes de pensar que sólo eran homosexuales...la realidad era mucho más jugosa y extraña.
HOY: Comedia!

Rob Paravonian...Para los que hablan inglés, es para matarse de risa:
http://www.youtube.com/watch?v=JdxkVQy7QLM
http://www.youtube.com/watch?v=Hd3-fb6MSew
http://www.youtube.com/watch?v=-K2Yi_y7Y4w&feature=channel
http://www.youtube.com/watch?v=zOFl8T7lkCE&feature=channel
http://www.youtube.com/watch?v=6ORqH4YGGB4&feature=channel

Disfrútenlo!

lunes, 16 de marzo de 2009

HOY: Conociendo el mundo. Qué es eso que sentimos cuando nos adentramos en la inmensidad?

Buenas, amigos/as. Hoy he de relatar una pequeña conclusión sacada de mis viajes al Sur y al Uragüey en este verano. En breve, diré que he tenido la oportunidad de visitar desiertos, playas, glaciares, bosques (todo en espacio de 4 semanas)...y noté un denominador común en todos los lugares sin gente y sin árboles...qué es lo que hace su energía tan diferente de la energía de la ciudad y del bosque????

Será el aire puro? No.

Será el verde? Tampoco.

Será el precio del alojamiento? No, eso influyó en mi ánimo, no en la energía del lugar.

Y entonces qué demonios fue? No tengo todo el día para leer tus idioteces, dirán ustedes.

Sencillamente, un día en Punta del Diablo (sí, el lugar hace honor al diabólico nombre) en Uruguay, me di cuenta del denominador común: la FALTA DE INFLUENCIA HUMANA o de aglomeraciones de seres vivos, como en los bosques.

Ustedes me dirán que tal cosa es una obviedad...bueno, pero a mí se me ocurrió escribirlo primero asique ES MI OBVIEDAD. No me la roben.

Lo cierto es que les puedo asegurar que si van al desierto patagónico, o a estas playas casi vírgenes que les cuento, notarán que hay como un "vacío", como que la "onda" es diferente...más despojada, como que falta algo en el aire... Uno suele atribuirlo al aire puro. No. Presten atención, y notarán que se debe a la falta de influencia humana.

Por qué digo esto? Lo digo porque presté mucha atención e intenté definir qué era "eso" distinto en el aire. Y me percaté de que la naturaleza, el planeta, son energías balanceadas: ni ying ni yang, ni masculino ni femenino; ambas. Y al ser el planeta una "conciencia", llamémosle, con tanta "edad" no se anda fijando en cosas tan efímeras como humanos, peces, algas, etc., porque sabe que ese es el devenir de las cosas; nacimiento, reproducción, muerte. Las alberga, les dá un hogar, pero no se preocupa excesivamente por ellas pues sus medidas de tiempo son muy distintas.
En las ciudades, lo que uno experimenta es muy diferente. Y no tiene que ver con el ruido ni el smog, porque lo que estoy diciendo sobre las ciudades lo sentí al llegar a Buenos Aires, y lo sentí adentro de un micro (todo cerrado herméticamente, con aire acondicionado). Hay algo más, algo más...cálido? tal vez?
Son las emociones humanas. Desbalanceadas, extremas, moderadas o no...pero ahí están. Incluso estando en un pueblo perdido en la montaña se experimenta esa diferencia que produce la presencia de las personas. Pero tiene que ser lo suficientemente grande, porque si sólo hay algunas casas, esa cantidad de personas no alcanza para ser notada, y la sensación de vacío y de "inmensidad" permanece. Así sucedía en Punta del Diablo...
Téngase en cuenta que pasé por muuuuuchos pueblos y ciudades, grandes, chicas, medianas.
Estoy abierta a comentarios.
Saludos, queridos amigos.